COMEDOR
Un viejito vino a vivir al barrio y todas las tardes, cuando el reloj de la torre toca seis campanadas, hace así: carga un hermoso sillón de mimbre pintado de blanco, lo saca al portal y se arrellana en él.
mientras se mece hacia adelante y hacia atrás, el viejito comienza a recordar algo lindo que le haya sucedido durante el día, medio que cierra sus ojos vivarachos como si se estuviera quedando dormido y entonces, ¡zaz!, muy suavemente el sillón echa a volar. (El viejito del sillón, Antonio Orlando Rodriguez)
Comentarios
Publicar un comentario